GUÍA PASO A PASO: CÓMO ENVIAR O RECIBIR MERCANCÍAS POR TRANSPORTE MARÍTIMO

El transporte marítimo de mercancías es uno de los principales sistemas utilizados en el comercio internacional. Permite trasladar grandes volúmenes de productos entre países y continentes mediante buques mercantes, especialmente portacontenedores, conectando fabricantes, exportadores, importadores, distribuidores y consumidores.

 

Sin embargo, enviar o recibir mercancías por vía marítima requiere una planificación adecuada. Es necesario seleccionar el tipo de transporte, contratar los servicios logísticos, preparar la documentación, coordinar las operaciones portuarias y gestionar los trámites aduaneros cuando corresponda.

A continuación, explicamos los siete pasos fundamentales del transporte marítimo de mercancías, desde su origen hasta la entrega final.

Infografía transporte marítimo

1. PLANIFICACIÓN Y PREPARACIÓN DE LA CARGA

El primer paso consiste en analizar las características de las mercancías que se van a transportar y prepararlas correctamente para su envío marítimo.

Antes de contratar el transporte, es necesario determinar el tipo de producto, su cantidad, peso, volumen, dimensiones, valor y condiciones especiales de conservación o manipulación.

Esta información permitirá seleccionar el contenedor adecuado y organizar el transporte de manera eficiente.

Las principales operaciones de preparación son:

  • Medición y pesaje: determinar el peso bruto, las dimensiones y el volumen de la carga para calcular el espacio necesario.
  • Embalaje: utilizar cajas, embalajes industriales o materiales protectores que eviten daños durante el transporte.
  • Paletizado: organizar las mercancías sobre palés para facilitar su carga, descarga y manipulación.
  • Etiquetado: identificar correctamente los productos, sus destinatarios y las posibles instrucciones especiales.
  • Contenedorización: preparar y colocar la mercancía en el contenedor seleccionado.
  • Protección de la carga: incorporar materiales contra golpes, desplazamientos, vibraciones y humedad cuando resulte necesario.

Durante el transporte marítimo, las mercancías pueden permanecer varias semanas dentro de un contenedor y estar expuestas a cambios de temperatura, condensación y movimientos del buque.

Por este motivo, es fundamental realizar una estiba y sujeción adecuadas.

Las mercancías peligrosas, perecederas, refrigeradas o sobredimensionadas necesitan medidas adicionales de seguridad y, en determinados casos, autorizaciones específicas.

Objetivo de esta fase: garantizar que la mercancía esté correctamente identificada, embalada y preparada para viajar de forma segura.

2. ELECCIÓN DEL TIPO DE TRANSPORTE MARÍTIMO

Una vez preparadas las mercancías, debe seleccionarse la modalidad de transporte más adecuada según el volumen de carga, el presupuesto y las necesidades del cliente.

En el transporte marítimo de mercancías en contenedores existen principalmente dos modalidades.

FCL: Full Container Load (contenedor completo)

El sistema FCL consiste en reservar un contenedor completo para las mercancías de un único cargador o expedición.

Es una alternativa especialmente adecuada para empresas que necesitan transportar grandes cantidades de productos o que prefieren disponer de un contenedor exclusivo.

Entre sus ventajas destacan el menor número de manipulaciones de la mercancía, la posibilidad de mantener la carga precintada y una mayor flexibilidad para organizar la estiba.

LCL: Less than Container Load (grupaje marítimo)

El transporte LCL permite compartir un contenedor entre mercancías de distintos clientes.

Cada empresa paga por el espacio o volumen que utiliza, de acuerdo con las condiciones de contratación.

Esta modalidad resulta interesante para pequeños envíos, operaciones comerciales ocasionales o empresas que no necesitan contratar un contenedor completo.

No obstante, requiere operaciones adicionales de consolidación en origen y desconsolidación en destino.

Tipos de contenedores marítimos

Los más utilizados son los contenedores estándar de 20 y 40 pies, además de los High Cube, que ofrecen mayor altura interior.

Para productos que necesitan una temperatura controlada se utilizan contenedores refrigerados o reefer.

También existen contenedores Open Top, Flat Rack y otras soluciones especiales para maquinaria, cargas pesadas o mercancías de dimensiones extraordinarias.

En esta fase también es importante determinar el alcance del servicio: transporte entre puertos, recogida en origen, entrega en destino o servicio completo puerta a puerta.

Asimismo, deben acordarse los Incoterms, que establecen cómo se distribuyen entre comprador y vendedor determinadas obligaciones, costes y riesgos de la operación comercial.

Objetivo de esta fase: elegir una modalidad de transporte que equilibre capacidad, seguridad, coste y tiempo de entrega.

3. SOLICITUD DE PRESUPUESTOS Y CONTRATACIÓN DEL TRANSPORTE

Con las características del envío definidas, el siguiente paso es solicitar presupuestos a navieras, empresas transitarias y operadores logísticos especializados en transporte marítimo.

Las navieras realizan el transporte de las mercancías a bordo de los buques, mientras que los transitarios pueden coordinar diferentes servicios relacionados con la operación, incluyendo transporte terrestre, contratación marítima, documentación y gestiones aduaneras.

Para obtener una cotización adecuada, normalmente se debe facilitar información sobre la mercancía, los puertos de origen y destino, el peso, el volumen, el tipo de contenedor y las fechas previstas.

Al comparar las ofertas, es importante analizar no solamente el precio del flete marítimo, sino también todos los gastos asociados.

Entre ellos pueden encontrarse los costes de recogida, transporte terrestre, manipulación en terminales portuarias, documentación, despachos aduaneros, recargos marítimos, almacenamiento y entrega final.

También deben valorarse aspectos como la frecuencia de salida de los buques, las escalas intermedias, los transbordos y los tiempos estimados de tránsito.

Otro elemento relevante es el seguro de transporte, cuya contratación y alcance deben analizarse según el valor de la mercancía y las condiciones comerciales acordadas.

Una vez elegida la oferta, se formaliza la contratación y se realiza la reserva de espacio con la naviera, conocida como booking.

En esta reserva figuran los datos principales del envío, el buque o servicio previsto, las terminales y las fechas límite para entregar la mercancía y su documentación.

Objetivo de esta fase: contratar el transporte conociendo el coste total previsto, los servicios incluidos, las responsabilidades y los plazos.

4. PREPARACIÓN DE LA DOCUMENTACIÓN OBLIGATORIA

La documentación es una parte esencial del transporte marítimo internacional.

Una preparación incorrecta puede provocar retrasos en el embarque, problemas de despacho aduanero, gastos adicionales o dificultades para retirar las mercancías en destino.

Los principales documentos que pueden intervenir son los siguientes.

Bill of Lading (B/L) o conocimiento de embarque marítimo

Es uno de los documentos fundamentales del transporte marítimo.

Sirve como recibo de las mercancías y como prueba de las condiciones del contrato de transporte. Según su modalidad, también puede cumplir la función de documento representativo de la mercancía.

Contiene información como los datos del cargador y destinatario, la descripción de los productos, los puertos de origen y destino y las características del envío.

Su emisión se realiza durante el proceso de recepción o embarque de la carga, según el tipo de documento y las condiciones del servicio.

En determinadas operaciones también se utiliza una carta de porte marítimo o Sea Waybill.

Factura comercial

Documento emitido por el vendedor que identifica las mercancías, sus cantidades, precios, valor comercial y condiciones de venta.

Se utiliza para justificar la operación comercial y, cuando corresponde, para realizar las declaraciones aduaneras.

Packing List o lista de contenido

Detalla la composición de la expedición, indicando el número de bultos, embalajes, pesos y otras características de las mercancías.

Facilita las operaciones de identificación, inspección y comprobación de la carga.

VGM: masa bruta verificada

En los envíos marítimos en contenedores sujetos al Convenio SOLAS es necesario comunicar la masa bruta verificada del contenedor cargado.

Esta información permite planificar correctamente la estiba en el buque y garantizar la seguridad de la operación.

Documentación aduanera

Cuando las mercancías se importan o exportan entre territorios que requieren formalidades aduaneras, deben presentarse las correspondientes declaraciones.

En España se utiliza habitualmente la denominación DUA, Documento Único Administrativo, aunque los procedimientos aduaneros se gestionan mediante sistemas electrónicos y formularios específicos según el régimen aplicable.

Los operadores que realizan operaciones aduaneras en la Unión Europea también deben disponer del número EORI cuando resulte exigible.

Certificados y autorizaciones adicionales

Según el producto y el país de origen o destino, pueden exigirse certificados de origen, documentación sanitaria, certificados fitosanitarios, permisos de importación o exportación y otros documentos específicos.

En el caso de mercancías peligrosas, deben observarse los requisitos del Código Marítimo Internacional de Mercancías Peligrosas (IMDG).

Objetivo de esta fase: disponer de la documentación comercial, logística y aduanera necesaria para que el envío pueda realizarse sin incidencias administrativas.

5. RECOGIDA, CARGA Y ENTREGA EN LA TERMINAL PORTUARIA

Tras contratar el transporte y organizar la documentación, comienza la fase operativa de recogida y traslado de las mercancías al puerto de salida.

En los envíos FCL, normalmente se coordina la puesta a disposición del contenedor vacío para proceder a su carga en las instalaciones del expedidor o en el lugar acordado.

La mercancía se coloca en el interior mediante operaciones de estiba, procurando distribuir correctamente el peso y asegurar los bultos para evitar desplazamientos durante el viaje.

Una vez terminada la carga, el contenedor se cierra y se identifica con su correspondiente precinto.

También se gestiona la masa bruta verificada y se comunica a los operadores correspondientes dentro de los plazos establecidos.

Cuando se utiliza un servicio LCL, las mercancías suelen trasladarse previamente a un almacén de consolidación, donde se agrupan con las de otros expedidores antes de introducirlas en un contenedor compartido.

Traslado al puerto y recepción en terminal

El contenedor cargado se transporta hasta la terminal portuaria, generalmente mediante camión, aunque también puede utilizarse el ferrocarril u otras soluciones intermodales.

A su llegada se realizan los controles de acceso, identificación de la unidad y comprobación de los requisitos operativos.

La terminal registra la entrada y organiza el contenedor en la zona correspondiente hasta su embarque.

Cuando llega el momento de cargar el buque, las grúas portuarias trasladan los contenedores desde la terminal hasta la posición asignada a bordo, siguiendo el plan de estiba.

Es importante cumplir las fechas límite establecidas por la naviera para evitar que la mercancía pierda la salida prevista.

Objetivo de esta fase: trasladar la mercancía desde su lugar de origen hasta el buque y completar su embarque de forma segura y coordinada.

6. TRÁNSITO MARÍTIMO Y SEGUIMIENTO DE LAS MERCANCÍAS

Una vez embarcada la mercancía, el buque comienza su recorrido hacia el puerto de destino.

La duración del transporte depende de factores como la distancia entre puertos, la ruta marítima, las escalas intermedias, los posibles transbordos y las condiciones operativas.

Durante el trayecto, las navieras y los operadores logísticos proporcionan información sobre el estado del envío.

Los sistemas de seguimiento permiten consultar datos como el buque asignado, la situación del contenedor dentro de la cadena logística, las escalas programadas y la fecha estimada de llegada.

Esta fecha se conoce como ETA (Estimated Time of Arrival).

En determinadas rutas, los contenedores pueden realizar transbordos, es decir, ser descargados de un buque y embarcados posteriormente en otro para continuar hasta su destino final.

Gestión de incidencias durante el tránsito

Durante la travesía pueden producirse retrasos derivados de condiciones meteorológicas, congestión portuaria, cambios de itinerario, dificultades operativas o inspecciones.

Por esta razón, es recomendable mantener una comunicación continua con el transitario o la naviera.

El seguimiento permite anticipar posibles modificaciones en la fecha de llegada y preparar con suficiente antelación las operaciones de importación, descarga, transporte terrestre y recepción.

En el caso de mercancías refrigeradas o especiales, también deben coordinarse los controles y servicios específicos contratados.

Objetivo de esta fase: conocer la evolución del envío, detectar incidencias y organizar la recepción de las mercancías con antelación.

7. LLEGADA, DESPACHO ADUANERO Y ENTREGA O RECEPCIÓN

La última fase comienza cuando el buque llega al puerto de destino y se inician las operaciones de descarga.

Las grúas portuarias trasladan los contenedores desde el buque hasta las instalaciones de la terminal, donde quedan a disposición de los procedimientos logísticos y administrativos correspondientes.

Para retirar las mercancías es necesario cumplir las condiciones establecidas por la naviera, la terminal y las autoridades competentes.

Despacho de importación

Cuando la mercancía procede de un territorio que exige formalidades aduaneras, se debe realizar el despacho de importación correspondiente.

El importador o su representante aduanero presenta la documentación necesaria y gestiona, cuando proceda, el pago de derechos arancelarios, impuestos y otros conceptos aplicables.

Las autoridades aduaneras pueden efectuar comprobaciones documentales o inspecciones físicas antes de autorizar la disposición de las mercancías.

La retirada de la terminal requiere que se hayan obtenido las autorizaciones y liberaciones necesarias.

Retirada del contenedor y transporte final

Una vez completados los trámites y obtenida la autorización de entrega, se organiza la recogida de las mercancías.

En los envíos FCL, generalmente se transporta el contenedor completo hasta las instalaciones del destinatario, donde se procede a su descarga.

Después, cuando corresponda, debe devolverse el contenedor vacío al depósito designado dentro de los plazos acordados.

En los envíos LCL, el contenedor se traslada normalmente a un almacén de desconsolidación, donde se separan las mercancías de los diferentes destinatarios.

Posteriormente, cada expedición se entrega mediante transporte terrestre.

Es importante controlar los plazos de retirada y devolución para evitar posibles costes de almacenamiento, demoras y retenciones de equipo, según las condiciones contratadas.

Recepción y comprobación de la mercancía

Al recibir el envío, el destinatario debe comprobar el estado exterior de los bultos, la cantidad recibida y la posible existencia de daños o faltantes.

Si se detectan incidencias, deben documentarse y comunicarse a los responsables correspondientes dentro de los plazos aplicables.

Finalmente, se formaliza la confirmación de entrega mediante el documento conocido como POD (Proof of Delivery) o prueba de entrega.

Objetivo de esta fase: completar la importación o recepción, retirar la mercancía del puerto y entregarla al destinatario final en las condiciones acordadas.


CONCLUSIÓN: LA IMPORTANCIA DE UNA BUENA COORDINACIÓN LOGÍSTICA

El transporte marítimo de mercancías es un proceso que involucra a diferentes profesionales y empresas: cargadores, exportadores, importadores, transitarios, navieras, transportistas terrestres, terminales portuarias y representantes aduaneros.

La coordinación entre todos estos participantes es fundamental para garantizar un transporte eficiente, seguro y económicamente competitivo.

Desde la elección del contenedor hasta la entrega final, cada fase requiere una planificación adecuada, documentación correcta y seguimiento de las operaciones.

Para las empresas que desean enviar o reci

 

bir mercancías por vía marítima, contar con profesionales especializados permite reducir incidencias, optimizar costes y mejorar el control de la cadena logística.

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Nota: los requisitos de documentación, las responsabilidades y los procedimientos descritos pueden variar según el origen y destino, el tipo de mercancía, la modalidad de transporte y las condiciones comerciales contratadas.

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